La Travesía Cuaresmal

Prefacio
La Cuaresma es la estación en la cual la Iglesia como un todo entra dentro de un Retiro extendido. Jesús se retiró al desierto durante cuarenta días y otras tantas noches. La práctica de la Cuaresma es una participación en la soledad, el silencio y la privación de Jesús. Los cuarenta días de Cuaresma enfocan la atención en una larga tradición bíblica comenzando con el Diluvio en el Libro del Génesis, cuando la lluvia cayó sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches. Leíamos en Elías cuando caminaba cuarenta días y cuarenta noches hacia la montaña de Dios, el monte Horeb. Leíamos acerca de los cuarenta años que los israelitas deambulaban por el desierto a fin de alcanzar la Tierra Prometida. El desierto bíblico es en primer término un lugar de purificación, un lugar de paso. El desierto bíblico no es tanto un lugar geográfico—un lugar de arena, piedras o plantas de Artemisa—como un proceso de purificación interior que resulta de la completa liberación del sistema del falso-yo con sus programas de felicidad que no es posible que funcionen. Jesús toma deliberadamente para sí la condición humana—frágil rota, alienada de Dios y los otros. Un completo programa de auto-centrados intereses ha sido edificado alrededor de nuestras necesidades instintivas y se ha convertido en centros de energía-fuente de motivación, alrededor de los cuales nuestras emociones, pensamientos, y patrones de conducta circulan como planetas alrededor del sol. Ya sea conciente o inconscientemente, estos programas de felicidad influyen en nuestra visión del mundo y nuestras relaciones con Dios, la naturaleza, las personas, y nosotros mismos. Esta es la situación por la cual Jesús se fue al desierto a sanar. Durante la Cuaresma nuestro trabajo es confrontar estos programas de felicidad y desprendernos de ellos. Las lecturas escogidas para la Cuaresma y el ejemplo de Jesús nos animan en esta lucha por la libertad interior y la conversión.
El Arrepentimiento
Miércoles de Ceniza.
Joel 2: 12-13 Aún hasta ahora, dice el Señor regresa a Mí con todo tu corazón, con ayuno, con sollozo, y con luto; desgarra tus corazones y no tus vestidos; retorna al Señor tu Dios, porque Él es santo y misericordioso, lento para la ira y abundante en amor duradero, y se ablanda en el castigo.
Arrepentirse es no efectuar castigos aflictivos como ayunos, vigilias, flagelaciones, o cualquier otro, que le atraiga a nuestra generosidad. Significa cambiar la dirección en la cual estamos buscando la felicidad. Ese reto va a la raíz del problema. No es sólo un vendaje para uno u otro de los problemas emocionales. Si decimos sí a la invitación a arrepentirnos, podremos experimentar enorme libertad por unos pocos meses o por aún uno o dos años. Nuestra anterior manera de vivir, en algún grado es puesta en orden y, ciertas relaciones son sanadas. Entonces, después de un año o dos, el polvo removido por nuestra primera conversión se asienta y las viejas tentaciones resurgen: conforme la primavera de la travesía espiritual se convierte en verano--y en otoño e invierno, el entusiasmo original comienza a menguar. En algún punto, tenemos que enfrentar el problema fundamental, que es, la motivación inconsciente que aún está en su lugar, después de que hemos elegido los valores del Evangelio. El falso-yo es el síndrome de nuestros programas emocionales de felicidad crecidos en fuentes de motivación y vueltos mucho más complejos por el proceso de socialización, y reforzados por nuestra sobre-identificación con nuestros condicionamientos culturales. Nuestros pensamientos ordinarios, reacciones y sentimientos manifiestan al falso-yo en cada nivel de nuestra conducta. Cuando el falso-yo aprende que hemos sido convertidos y que ahora estaremos practicando todas las virtudes, se echa la carcajada de la vida, y nos desafía diciendo, "solamente inténtalo". Ahora, experimentamos la plena fortaleza del combate espiritual, la batalla con que nosotros queremos hacer y sentir que deberíamos hacerlo, y nuestra increíble incapacidad para manejarlo…Tal percepción es el comienzo de la real travesía espiritual.
Oración
Ven Espíritu Santo, abre nuestros corazones al poder de Tu Amor y planta nuestros pies sobre el angosto camino que nos conduce a la vida eterna.
Muriendo al falso-yo
Jueves después de Miércoles de Ceniza.
Lucas 9: 23-25 Si algunos quieren venir en pos de Mí, niéguense a sí mismos, tomen su cruz de cada día y síganme. Porque aquellos que quieran salvar su vida, la perderán, y aquellos que pierdan su vida por Mí y por el Evangelio, se salvarán. ¿Qué les aprovecha a ellos ganar todo el mundo si se pierden o destruyen a sí mismos?
Jesús dijo, "Si alguno viene en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz de cada día y sígame" (Mat. 16:24). ¿Cuál es este „sí mismo‟? Es nuestros pensamientos, sentimientos, auto-imagen, y visión del mundo. Jesús agrega, "Quienquiera que salve su vida, la perderá, y quienquiera que pierda su vida por causa mía, la encontrará‖ (Mat. 16:25). Esto es, encontrará vida eterna, la vida-de Cristo, brotando dentro. La Fe no es sólo la aceptación de proposiciones abstractas sobre Dios; es la total entrega de nosotros mismos a Dios. En el Bautismo, nuestro falso-yo es muerto, y la victoria ganada por Cristo es puesta a nuestra disposición. El dinámico escenario en el Bautismo es llamado a incrementarse continuamente durante el transcurso de nuestras vidas y conducido a la experiencia de la vida emergente de Cristo en nosotros. En la visión cristiana, la muerte es tan solo una parte integrante de la vida. Morir al falso-yo, es el desplazamiento de una más baja forma de vida a una más elevada; de un más bajo estado de conciencia a uno más elevado; de una fe débil, a una fe que es fuerte, penetrante y unificante. La participación en la vida de Cristo significa conocer y amar a la persona de Jesús. La humanidad de Cristo es nuestro punto de partida y la puerta a Su Divinidad. Jesús dijo, "Yo soy la puerta: el que por Mí entra será salvo; entrará y saldrá, y encontrará pastos" (Juan 10: 7-9). Entramos a través del conocimiento y el amor de la humanidad de Cristo, al redil de Su Divinidad, donde nos invita a descansar en unidad de espíritu. La nueva persona que viene a nacer en ese profundo descanso interior, manifiesta a Cristo en el lugar y tiempo en que él o ella viven.
Oración
Santo espíritu de Dios, a través de tu Don de Conocimiento, que todos nuestros auto-centrados programas de felicidad sean llevados a su tumba con la segura convicción de que la verdadera felicidad sólo puede ser encontrada en Ti.
El Nuevo VinoViernes después del Miércoles de Ceniza
Mateo 9: 14-17 ―Los discípulos de Juan vinieron (a Jesús) diciendo: ―¿Porqué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo, pero tus discípulos no lo hacen? Y Jesús les dijo: ―Los invitados del novio no pueden llevar luto mientras el novio esté con ellos. Días vendrán cuando el novio les sea tomado, y entonces ellos ayunarán. Nadie costura un parche de tela nueva en un manto viejo, porque el parche tira del manto y el desgarre se hace peor. Ni se pone un vino nuevo en odres viejos; sucede que los pellejos revientan y el vino se derrama, y el odre resulta destruido; pero si el nuevo vino es puesto en odres nuevos, ambos se preservan‖.
El vino nuevo es una maravillosa imagen del Espíritu Santo. A medida que nos desplazamos al nivel intuitivo de conciencia a través de la Oración Contemplativa, la energía del Espíritu no puede ser contenida en las viejas estructuras. No son suficientemente flexibles. Éstas tienen que ser hechas a un lado o adaptadas. El nuevo vino como símbolo del Espíritu tiene una tendencia a seducir a la gente; por esta razón los Padres de la Iglesia lo llamaron: “Sobria intoxicación”. Aunque su exuberancia sea atenuada, rompe con las categorías y no puede ser contenida en cajas acicaladas. Jesús puntualiza a los discípulos de Juan que ellos tienen una buena práctica pero están demasiado apegados al ayuno como una estructura. El vino del Espíritu que Jesús trae no podrá contenerse dentro de sus estrechas ideas. Deben expandir su visión. De otra forma, el vino nuevo del Evangelio les dará problemas. Éste reventará los estrechos confines de su forma de pensar, y ambos, lo que ya tienen y lo que están tratando de recibir, se perderán. Jesús sugiere una solución, “Pongan el vino nuevo en odres nuevos”. El nuevo vino del Evangelio se manifiesta por los Frutos del Espíritu, los cuales son nueve aspectos de la mente de Cristo. Si el nuevo vino va a ser preservado, nuevas estructuras tienen que encontrarse que sean más apropiadas que las actuales. („Despertares‟).
Oración
Ven, Espíritu Santo; crea en nosotros los nueve aspectos de la mente de Cristo que San Pablo llamó los Frutos del Espíritu especialmente la paz, la cual sobrepasa todo entendimiento.
Yo llamo a los PecadoresSábado después del Miércoles de Ceniza
Lucas 5:30-32 ―Los fariseos y sus escribas estaban discutiendo con los discípulos (de Jesús), diciendo, ―¿Por qué Tú comes y bebes con colectores de impuestos y pecadores? Jesús respondió, ―Aquellos que están sanos no necesitan de médico, sino los que están enfermos; Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores al arrepentimiento‖. Cuando Jesús dijo, “Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores…‖ esto era una gran noticia. Esta declaración advierte a aquellos que están en búsqueda de la travesía espiritual a estar atentos de los serios padecimientos que los afligen. La O. Contemplativa es una clase de antibiótico para estas enfermedades. Nótese la pesada ironía en las palabras de Jesús: “Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores…‖. Cada uno sufre de la enfermedad de la condición humana (pecado original) y es en consecuencia un pecador, del que sólo es un tema el grado. La gente que piensa que no está enferma, quienes se contemplan a sí mismos como justos, o „los más grandes regalos de Dios a la humanidad‟, son los destinatarios de la declaración irónica de Jesús ―Aquellos que están sanos no necesitan de médico, sino los que están enfermos…‖. Parafraseando, “Si tú estás deseoso de reconocer la enfermedad del falso-yo, Yo estoy a tu servicio”.
Esta yuxtaposición de personas que saben que son pecadores y aquellos que no lo saben, son tan enfermos como ocurre en las parábolas. Tomemos al hijo pródigo. Tan pronto como el libertino viene a casa, es tratado como una celebración… El sacramento de la Reconciliación no es solamente la confesión de los pecados, sino la celebración de que nuestros pecados han sido perdonados. Es la misma clase de acontecimiento que el hijo pródigo celebraba… La gente auto-justificada no puede entender cómo Dios puede celebrar el retorno de descarriados, delincuentes, y extorsionadores, tan sólo porque parecen haber volteado una página nueva. La respetabilidad que tiende a adherirse a nosotros cuando conducimos una aceptablemente buena vida, esconde nuestra propia tendencia a preferirnos a nosotros mismos, antes que a los derechos y necesidades de los demás.
Los pecadores „obvios‟ parecen estar en una mejor situación. Cuando ellos „tocan fondo‟, ¿a dónde más pueden ir excepto a la misericordia de Dios? Nosotros podemos ir allá sin tener que tocar fondo si reconocemos que también somos pecadores en necesidad de sanación. („Despertares‟).
Oración
Oh Espíritu Santo, libéranos de nuestra idealizada imagen de nosotros mismos la cual sobre-reacciona en la vida diaria con sentimientos de auto-exaltación o auto-desvalorización. Guíanos a un verdadero y humilde conocimiento y aceptación de quienes realmente somos.
La Tentación
1er domingo de Cuaresma
Lucas 4: 1-2 ―Jesús, lleno del Espíritu Santo retornó del Jordán y fue dejado por el Espíritu en el páramo, donde por cuarenta días fue tentado por el demonio.”
Jesús aparece en el desierto como representante del género humano. Él soporta dentro de Sí la experiencia del predicamento humano en su cruda intensidad. Así, él es vulnerable a las tentaciones de Satán. Satán en el Nuevo Testamento significa el Enemigo o el Adversario, un espíritu malicioso y misterioso que parece ser más que una mera personificación de nuestras malvadas tendencias inconscientes. Las tentaciones de Satán son permitidas por Dios para ayudarnos a confrontar nuestras propias tendencias malignas. Si nuestros parientes y amigos fallan en hacernos resaltar lo peor en nosotros, Satán está siempre, a nuestro alrededor para concluir el trabajo. El auto-conocimiento es empírico; éste experimenta las profundidades de la debilidad humana.
En el desierto Jesús es tentado por los instintos primitivos de la naturaleza humana. Satán primero aborda las necesidades de seguridad/ supervivencia de Jesús, las cuales constituyen el primer nivel de energía: “Si Tú eres el Hijo de Dios, manda a estas piedras que se conviertan en pan”.
Después de ayunar por cuarenta días y cuarenta noches, Jesús debería haber estado desesperadamente hambriento. Su respuesta a la sugerencia de Satán es que no dependía de Él protegerse o salvarse; depende del Padre proveerlo a Él. “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Dios ha prometido proveer a cada hombre que confía en Él. Jesús rehúsa tomar su propia salvación en sus propias manos y aguarda a que Dios lo rescate.
El diablo, entonces, lleva a Jesús a la ciudad santa, lo sienta en el pretil del templo y sugiere, “Si Tú eres Hijo de Dios, tírate hacia abajo. La Escritura dice, ‗Él ordenará a Sus ángeles que te cuiden; ¡ellos con sus manos te protegerán para que tu pié no tropiece con alguna piedra!‘.
En otras palabras, „Si Tú eres el Hijo de Dios, manifiesta Tu poder como persona que hace milagros. Salta al vacío desde este rascacielos. Cuando Tú te levantes y camines, todo el mundo te mirará como un gran señor y se someterá a Ti‟. Esta es la tentación de amar la fama y la pública auto-estima.
Afecto/ estima constituye el centro de gravedad del segundo centro de energía. Cada uno necesita algún grado de afirmación y aceptación. En el curso de la infancia a la adultez, si estas necesidades son negadas, uno busca compensación para las reales o imaginarias carencias de la temprana niñez. A mayor carencia, mayor será el móvil neurótico de compensación.
En el texto, Satán sutilmente cita textualmente el Salmo 90, el gran tema musical de la Cuaresma, un Salmo de la ilimitada confianza en Dios bajo cualquier circunstancia. Él sugiere que si Jesús salta hacia fuera del pretil del templo, Dios lo deberá proteger. Jesús responde, “No tentarás al Señor tu Dios”. En otras palabras, no importa cuántas pruebas del especial amor de Dios tengamos, no tomaremos nuestra salvación en nuestras propias manos. Jesús rechaza los programas de felicidad que buscan la glorificación del Ego como un hace-milagros o luminaria espiritual. El tercer centro de energía es el deseo de controlar situaciones y tener poder sobre los demás. Satán lleva a Jesús hasta una elevada montaña y le enseña desde allí todos los reinos el mundo prometiéndole, “Todo esto yo te concederé si Tú te postras delante de mí y me adoras”. La tentación de rendir pleitesía a Satán a cambio de símbolos de poder ilimitado es el último esfuerzo del falso-yo de lograr su propia invulnerabilidad e inmortalidad. Jesús replica: “Vete de aquí Satanás; escrito está, honrarás al Señor tu Dios, y a Él sólo adorarás”. La adoración de Dios es el antídoto para el orgullo y ansias de poder. El servicio a los demás y no la dominación es la ruta a la verdadera felicidad.
Entonces, por amor a nosotros, experimentó las tentaciones de los tres primeros centros de energía. Cada Cuaresma Él nos invita a unirnos a él en el desierto y compartir Sus pruebas. (El Misterio de Cristo).
Oración
Espíritu Santo de Verdad enséñanos cómo renunciar a nuestra sobre-identificación con nuestros cuerpos, sentimientos, programas emocionales de felicidad, poderes intelectuales, condicionamientos culturales e idealizada imagen de nosotros mismos. Así, podremos ser libres justamente para ser nuestros verdaderos-nosotros y hacer Tu voluntad.
Thomas Keating, OCSO
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1.EXPERIMENTANDO la PLENA FORTALEZA del COMBATE ESPIRITUAL, de la batalla que queremos hacer:
-Hemos sido convertidos y trararemos de funcionar centrados en los valores del Evangelio y practicando las virtudes
-en lugar de autocentrados en los programas de felicidad que nos ofrece ntro.mundo
2. SINTIENDO que:
-debemos hacerlo
-tenemos una increíble capacidad para manejar este combate…la fuerza del Espíritu que condujo a Jesús al desierto…que ABRE NTROS.CORAZONES AL PODER DEL AMOR DE DIOS, y PLANTA NTROS.PIES EN EL ANGOSTO CAMINO que conduce a la VIDA ETERNA