EL RINCÓN DE TERESA. Unos días en el Monasterio

 1.- Ruidos

Estoy en el Monasterio de Nta. Sra. De Las Escalonias. He estado saludando a los antiguos compañeros de la hospedería. Bueno, la verdad es que más que compañeros son amigos de peregrinación por entre estos lugares tan entrañables.Llueve pero no hace frío aunque el viento es racheado.¿Por qué me gusta tanto oír el chasquido que produce el agua sobre la tierra, sobre hojas muertas?.Ahora, mi alma en paz. Mi cuerpo en paz. Al principio de mi llegada y durante un tiempo estuve algo inquieta pues los ruidos de la ciudad se aferraban en mi interior de forma que no me dejaban en libre. Como de costumbre, me puse a caminar e intenté dejar la mente sosegada. Que, ¿cómo se consigue?, pues procurando ser contemplativa; es decir, ver-mirando. ¡Sí, no te rías!. Dime, ¿cuántas veces has visto algo pero no lo has mirado, no te has  fijado e incluso no lo recuerdas porque ¡claro, no fuiste consciente de ello!?.Así que procuré mirar a mí alrededor mientras paseaba por el camino de eucaliptos. Me detuve en aquella rama desgarrada por el temporal que tuvo lugar pocos minutos antes de que llegara. Y separé algunas de ellas que yacían en el suelo, impidiendo el absceso al Monasterio. Las dejé bien colocadas en una de las orillas del camino y luego respiré profundamente. Un hálito de frescor con un perfume suave a tierra mojada se introdujo en mis pulmones y... poco a poco, los ruidos se fueron acallando, quedando la respiración sosegada.Me di cuenta de que ya no tenía esas alegrías que en otros momentos me invadían. Ahora, con paz, parecía estar en un tiempo de desapegos. Sí, verdad fue que me sentía encarnada y, sin embargo, era golpeada por un proceso de separación fuerte; luego, tras un tiempo de distanciamiento entre mi entorno y yo, el “ego” quedaba empequeñecido y sin ocupar el centro de mi  interior. Permaneciendo en este estado comprobé que no me sentía mal e incluso podía confraternizar con más eficacia, aunque, para mí, la propia eficacia tampoco me suponía un reto a conseguir.Me sonreí al tiempo que por mi mente se aglomeraban preguntas: “Sin embargo, Teresa, ¿te acuerdas que al principio del cambio quedaste muy desorientada; incluso, creíste que estabas perdida en la nada de tu ser?. “Cierto.- Me respondí.- No existía pasión ni tampoco interés”. El Alma intervino:

—Los síntomas que tenías eran tan claros que te convencieron de que se trataba de una fuerte apatía o desidia provocada por decepciones

  Cierto, y tuvo que pasar un tiempo justo para poder discernir. Se trataba de otra clase de ruidos. Ruidos más delicados pero muy perjudiciales pues incidían en todo mi interior para que  éste no permaneciera en Silencio.

—¿Te acuerdas cómo te llevó el Espíritu a la oración?—

Volví a sonreír: “Sí, Alma, sí, La Oración del “Padre Nuestro” me llegó pero he de decir que no pasé del Padre.“Mi mente repetía una y otra vez esta palabra, aunque su significado me desvelaba una maternidad escondida”.Proseguí mi paseo por entre los eucaliptos y, a medida que contemplaba, a medida que el Silencio fue morando en mí. Entonces, supe que ya estaba atenta y sintonizada. 

 2.- Anhelo

Por entre los naranjos he podido observar cómo las nubes parduscas se han ido agrupando, formando un círculo de forma que algunos rayos de sol han podido penetrar por su centro despejado. Imparablemente éstos se han depositado sobre las hojas yacientes, configurando un centellear de brillos multicolores. La naturaleza me mostraba así su agradecimiento, regalando unos efectos muy semejantes a las piedras preciosas cuando son iluminadas por haces intensos de luz.Y la Palabra se dirigió a mi interior: 

— ¿Qué anhela tu corazón?

Pienso que no es una pregunta fácil de responder, por lo que no lo hice a la ligera. Tampoco me invadieron cientos de reflexiones. Como me sucedió con el Padre Nuestro, también repetí una y otra vez “lo que anhelaba mi corazón” hasta que quedó interiorizado.Pasado unos minutos, dije como preámbulo: 

—Convencida estoy de que mi Dignidad ha sido concebida desde y con Su Amor

— El silencio volvió a cubrirme mientras mis pasos se detuvieron.

Sentencié: Mi Amor… anhela Amor.

Inicié el retorno hacia la hospedería mientras el Alma se inquietó:

 —Teresa, eres patética pues, ¿cómo el Amor anhela Amor?. ¿No es cierto que El Amor se basta a sí mismo y siempre se expande?

Entré de lleno en la materia: “Dios Uno, bastándose a sí mismo, quiso ser Trino y  bastándose a sí mismo comenzó a crear”.Pero, en verdad ¿qué entendía por anhelo? y, ¿acaso este anhelo no era un sentimiento de carencia?.Entonces mi Alma se contradijo pues, si antes me había recriminado sobre el Amor, ahora contestaba con un: “Gracias al anhelo, el Amor crece y crece, no teniendo ni principio ni final. Así pues, no es carencia sino...- Durante unos segundos me dejó intrigada; añadió: Dime, ¿Cristo, durante toda su vida, nunca tuvo anhelos por el Reino de los Cielos?”.

3.- Orar

Cuando de nuevo entré en la hospedería ya estaba armonizada. Me asignaron una habitación y tuve tiempo para deshacer el equipaje, para poner sábanas y mantas, para mirar desde la ventana la variedad de árboles: mandarinos, granados, eucaliptos, limoneros, naranjos, caquis (o como se llame), olmos y hasta algún que otro olivo.Me percaté de que las campanas tocaban a Vísperas. Efectivamente, eran las 18,15 de aquel invierno y me estaban invitando a que acudiera a rezar junto con los monjes.Siempre agradezco la acogida que ellos me hacen. Los abrazo fraternalmente e intercambiamos frases como: ¿estáis  bien? o me alegro de veros. No sé qué más decir pues suelo respetar el lema del Cister: “ora et labora” y, también, porque soy  tímida. Con frecuencia rezo por ellos, por su perseverancia en una vida tan estricta en horarios que, para mí, es sumamente dura.***El hermano Florencio, ya fallecido, en una ocasión me preguntó eso de: ¿por qué vienes?. La respuesta surgió instantáneamente, raro en mí: He sido citada aquí para orar.

Es cierto que cada huésped puede tener diferentes motivos, pues cada espíritu es peculiar: reflexionar acerca de la propia vida, encontrarse a sí mismo, preparar una conferencia sobre Monasterios y Vida Contemplativa, tener que tomar una decisión, buscar la verdad...

También he de decir que en cualquier parte se puede orar, pero ayuda estar en lugares de oración y retiro. No olvido que Jesús en muchas ocasiones también se apartaba incitado por el Encuentro Personal con el Padre.Florencio prosiguió su amable y delicado interrogatorio:

—¿Cómo oras?

En esta ocasión, fue mi Alma quien se apresuró a contestar: Desnudamente.Hacía mucho tiempo que descubrí que con Dios no se pueden mostrar caretas ni vestimentas que acogemos o fabricamos en la vida. Cuando visitamos o nos visita un gran personaje solemos acicalarnos y vestirnos con los mejores atuendos y trajes; pues bien, reconozco que, en la presencia de Dios, mi alma ha de estar desnuda. Esta desnudez es la que me hace ser reconocible. Florencio volvió a reiterar:

— ¿Cómo oras?

Mi alma le sentenció: En Silencio.Pero, ¿es la oración contemplativa un fin?. No, para mí es el mejor camino que conduce hacia Dios.¿Es preciso rezar, pensar o dialogar consigo mismo?. No, es justo y necesario estar en Su Presencia Desnudo y en Silencio Florencio no me dejó en paz:

— ¿Por qué oras?

Y mi alma se atrevió a insinuar: Mi Amor… anhela Su Amor.

4.- Podas 

Con el hermano Florencio tuve ocasión de ayudarle en ciertas labores del campo. A veces, podábamos los naranjos y supe que existían dos formas convenientes de hacerlo: una, cuando el árbol es pequeño, se cortan los brotes de su cima para hacerlo engordar. Otra, ya siendo grande, desde dentro, descargándolo de ramas y hojas deterioradas.

—Sabes, Teresa, son necesarias las podas para sanar y hacer crecer. - Y Le leí el pensamiento - Dios también nos poda de estas dos maneras

Comenté: Reconozco que es el mejor Jardinero que existe y reconozco también que siempre duele.Afirmó con la cabeza: “Dios suele hacerlo a través de los acontecimientos que nos van surgiendo en nuestra propia vida - Agravó la voz - Teresa, debes estar muy atenta para saber discernir si el acontecimiento es obra de Dios o mera circunstancia - Hubo un silencio tan sólo roto por el roce del viento sobre hojas y ramas - Sin embargo, aún siendo mera circunstancia no olvides que Dios lo consiente, pudiendo así alcanzar la categoría de poda. Y, - Tragó saliva - tampoco olvides la diferencia que hay entre podar y talar”.¡Cuántas personas he conocido que emiten una influencia nefasta, que paralizan o aniquilan el crecimiento de cualquier ser humano. Son seres que no se conforman con sobrevivir sino que viven para explotar, dañar y corromper dignidades. Casi toda la vida la destinan a dejar huellas de maldad y, aunque quisiera disculparlos con argumentos psicológicos, lo cierto es que son partidarios del mal. Si en una comunidad o familia entra una persona así, que se preparen sus miembros pues el infierno ha hecho acto de presencia. No habrá podas sino que se impondrá tala tras tala, sabiendo que lo talado no renueva la vida.

***  Una vez en mi habitación y antes de cenar, cogí el pequeño ordenador portátil y comencé a escribir estas líneas. La noche invadió al ocaso y el cielo resplandecía de estrellas y luna llena.Nuestra cena fue un compartir diálogos llenos de alegrías y... el toque para Completas no se hizo esperar.Al terminar la Salve y antes de que el padre Superior nos bendijera con agua bendita, me vino a la mente aquellas frases que mi madre solía repetir una y otra vez:

— Señor, que siempre esté Contigo. Señor, que siempre estés conmigo. No hay más—

5.- El biberón

Me comentan que existen ya impresos de solicitudes para la apostasía (renunciar voluntariamente a ser cristiano y, por lo tanto, no ser miembro de la Iglesia Católica).Cuando me bautizaron era un bebé y, por consiguiente, carecía de voluntad propia.Reflexioné: ¿Qué hicieron mis padres con nosotros (con mi hermano y conmigo)?.No tengo la menor duda de que ellos nos dieron lo mejor que tenían y eran: Así que los biberones no nos faltaban y a su justo tiempo: el biberón de las caricias, el del cuido físico, el de la leche materna y... ¡claro que sí!, el biberón del Bautismo porque, según pensaban, el ser humano es un compendio de muchas realidades: orgánica, biológica, psicológica, sentimental, racional y también espiritual. Así pues, cuidaban cada una de estas realidades para un posterior desarrollo.A los veintiocho años me hice la pregunta de si quería ser cristiana-católica. Conscientemente afirmé que no podía ni quería renunciar a los Biberones que me habían regalado, tanto los del Cuerpo como los del Espíritu.Por supuesto que de los biberones se ha de pasar a las papillas y de éstas a comidas sólidas y, si el cuerpo necesita de éstos cambios, el Espíritu también. Así recibí los Sacramentos de la Primera Comunión, de la Confirmación y, posteriormente, me introduje en el camino hacia la Conversión como ser Humano y como Hija del Dios Vivo.Aún hoy por hoy doy las gracias a mis padres por aquellos biberones. Fueron los mejores regalos que recibí de ellos.Reconociendo esto, ¿cómo podría renunciar a ellos?.

6.- La Noche

Los animales diurnos dan paso a los nocturnos y, así, el campo continúa vivo.El ser humano nace para la luz y la luz se muestra tanto durante el día como durante la noche.Es verdad que estamos más acostumbrados a vivir con luz del sol que con su reflejo lunar, de ahí que tengamos que aprender a vivir de noche.La noche no es tiniebla; es decir, carencia de luz. La noche no es negación de la vida sino el justo camino hacia el alba. La noche no es ensueño de la realidad, sino desnudez del alma. La noche no es silenciosa, sino que bulle con La Palabra. En la noche no hace falta mirar tanto, sino que nos urge escuchar: Escucha, ¡Oh Israel¡.Hay un himno que se suele cantar en la hora de Completas del domingo (primera semana) y que dice:El estribillo es: “Noche, noche del Señor, es la hora del amor. En la noche ven, Señor, ven, Señor con tu perdón.Los solos son: “La noche, Señor, no interrumpe tu historia con el hombre. (Estribillo). La noche, Señor, fue testigo de Cristo en el sepulcro. La noche, Señor, vio gozosa la gloria de tu Hijo. (Estribillo)”.¿Una noche cualquiera, una de tantas en el Monasterio o entre el asfalto de la ciudad?. ¡No!, cada noche parece tener huella de un misterio envolvente. Y, por supuesto que cada “noche del alma” me ha supuesto nuevos pasos o etapas o fases (como se quiera decir) hacia el Encuentro, hacia ese amanecer de un sol radiante comienza a brillar por lontananza.En Esta noche concreta, en el Monasterio y atenta a la Palabra, me ha invadido la pregunta que se puede leer en el salmo 148 y que no estoy dispuesta a responder por querer permanecer en ella: “Señor, ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él?”.Varias veces la repetí hasta que el sueño me invadió.

7.- El Despertar

Mi despertar tuvo varios momentos.

1.-El alba es un prólogo que recibe el alma. Despunta una luz muy tenue, casi sigilosamente pero que, poco a poco, se hace más intensa.¿Cómo me encuentro en este nuevo día?. Sin duda alguna tengo que tomar conciencia de mí misma para acogerme, para quererme, para admitirme.¿Por qué esto es importante?.Para bloquear a los tres pilares que proclama el mal con la intención de que caigamos en su tentación: El poder, el prestigio, el protagonismo.

*Veréis, si admito lo que soy: ¿qué protagonismo puedo tener?.

*Si me quiero de verdad: ¿dónde anidará el prestigio?. *Y si me acojo con sinceridad: ¿qué es eso del poder?.***

2.- He razonado:

—Teresa, ¿verdad que el Adviento es un tiempo de espera y preparación para celebrar el acontecimiento de la Encarnación del Hijo de Dios. (La Navidad)?.

- Afirmé con la cabeza camino de la Iglesia para rezar las Laudes. Proseguí - ¿No piensas que en este nuevo día, en el Monasterio, en tu vida, se te está dando otra espera y, por consiguiente, una incitación para una nueva preparación?.

Entré en el Templo y guardé esta pregunta en mi corazón. Francamente, aún no había asimilado su significado y no quise enredarme en especulaciones, frenando todo efímero pensamiento.La Misa comenzó con el canto de Laudes que alternábamos y que finalizaba con el Benedictus.La Eucaristía nos reunía, nos alimentaba, nos unía universalmente. Casi toda la Palabra va dirigida al Padre: Rogativas y súplica, agradecimientos y recuerdo de nuestros seres queridos, oraciones y Consagración: el Sacrificio al Padre de Cristo junto con nosotros por la salvación de muchos.Al salir, pude ver que el sol radiaba con majestad en un firmamento despejado de nubes.La pregunta seguía latente en mi interior pero no tuve intención de sacarla a la luz de la razón.Desayunamos y decidí como casi siempre dar un paseo por entre los naranjos. Comí varios frutos que estaban en su justo punto de degustación y…

3.- Entonces, la pregunta no pudo permanecer por más tiempo oculta: “Teresa, ¿no piensas que en este nuevo día, en este despertar, en el Monasterio, en tu vida, se te está dando otra espera y, por consiguiente, una invitación para una nueva preparación?”.La respuesta había existido siempre:“Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.” (Hechos 1:11).***

De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán de la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino. (Mateo 16: 28)

***“Entonces verán al Hijo del Hombre que vendrá en una nube con poder y gran gloria”.(Lucas 21: 27)***Y en la Santa Misa, después de rezar el Padre Nuestro, podemos oír al sacerdote hacer referencia a Su Segunda Venida.

—Alma, dime, ¿por qué es tan necesario estar preparados?

Y el Alma me respondió sin vacilar: Para que no se cumpla la pregunta que hizo Jesús: Cuando el Hijo del Hombre regrese, ¿encontrará Fe sobre la  faz de la Tierra?.

8.- ¿Pueden?

Vamos a la farmacia y sin recetas médicas no nos venden ni antibióticos ni paracetamol con codeína; por supuesto ninguna clase de drogas. Puedes llegar a tu trabajo en estado de embriaguez  que no pasa nada, incluso si haces alguna tontería-graciosa, nos reímos. Pueden matar a alguien y, con la excusa de la doble personalidad u ofuscación transitoria, se verán libre de cárcel.Pueden contraer matrimonio y a los dos o tres años, cuando “la chispa del enamoramiento” se esfuma, pues uno se separa y ¡a volver a buscar en otros brazos la susodicha “chispa”!.Pueden robar todo lo que quieran y seguramente les envidiaran por ello, llamándolos inteligentes.Pueden asfixiar al trabajador con contratos “basura” o al empresario con exigencias desproporcionadas… No importa, la cosa es “escaquearnos” de la responsabilidad.Pueden agredir la intimidad de las personas en el nombre de una mayor audiencia y pueden cobrar dinero vendiendo su propia intimidad.Pueden insultar a la Iglesia llamándola “carca” o retrógrada y eso es lo de menos. Insultan a los cristianos realizando composiciones obscenas de Cristo en la cruz y de la Virgen María en cinta. Se obstinan en quitar crucifijos y en cambiar la enseñanza religiosa por la asignatura ética.Hemos pasado de la legalidad de las “parejas de hecho” al “matrimonio de ellos”. De la autoridad de los padres a ciertas tiranías de los hijos. De disfrutar de una comida campera a las “litronas” de los fines de semana. De la Igualdad de las personas a la sinrazón de géneros. Del Amor al solo y exclusivo placer por el placer…¡Eso sí, hay tres cosas que ya son intocables! El “come coco”  sobre el tabaco y el aborto con sus incitaciones a la píldora del día después.

—Te falta una cosa—

—Sí, el asco que a muchos seres de buena voluntad nos produce estos “pueden”  

9.- Sagrario

Tenía mal sabor de boca y no me apetecía caminar. Fui derecha a la Iglesia. Solamente estábamos los dos: Él y yo. Me senté en el banco habitual. Cerré los ojos a medida que todo mi cuerpo quedaba sereno. La mente abrazó al sosiego de forma que no emitía ni imágenes ni pensamientos. La respiración se hizo lenta y los “pueden” se empequeñecieron dando lugar a que el asco se convirtiera en nada.Pasó una hora y, poco a poco, comencé a escuchar cuchicheos, alguna que otra tos, el crujir de la puerta al cerrarse o abrirse, el paso de una hoja de libro de derecha a izquierda, un sutil aleteo de la mosca impertinente. ¿Me había dormido y aquello era un despertar?. ¡No, no dormí y sí que tenía la sensación de haber sido abrazada!.

—Señor, ¿qué he estado haciendo?

El Alma respondió: “Tú has permanecido en Silencio, dejando que Dios me abrazara y enseñara”.

—¿Cómo he podido permanecer en Silencio durante tanto tiempo?

El alma afirmó: No abandonaste el contenido de la frase: Señor, Tu me sondeas y me conoces. ¡Anda, Teresa, vete en paz y no preguntes tanto!”.Y, efectivamente, no volví a hacerme preguntas. ¡No, que no fue obediencia!, es que no tuve ninguna oportunidad ya que algunos huéspedes quisieron hablar conmigo y, ¡claro!, me encontraron.

Un joven, que podía ser mi hijo, estaba allí para reflexionar sobre su matrimonio. No tenía claro si  debía separarse o no.

Otro joven, que también podía ser su madre, se cuestionaba la vida religiosa, dudando entre el mundo con sus oportunidades y el deseo de su corazón por la contemplación.¿Qué hubiera opinado el hermano Florencio?. Seguramente que al primero le habría preguntado eso de: dónde se os quedó parado el amor. Con el segundo le habría insinuado que tenía pocas probabilidades ya que, si dudaba tanto y no venía buscando a Dios, era porque carecía de vocación o la tenía demasiado endeble.No me atreví a ser tan directa y procuré escuchar sin emitir enjuiciamientos. Estaba convencida de que los dos jóvenes tenían buena fe y que harían lo más adecuado. Sí les prometí que oraría por ellos, con el deseo de que Dios los condujera por el camino de Su verdad. 

 10.-Sólo Dios Sabe

Siempre que estoy en el Monasterio me acuerdo de casi todos los que he ido conociendo, ya fueran monjes, ya huéspedes y también pido para que ellos puedan hacer la voluntad de Dios.Esto de la Voluntad de Dios se dice con demasiada frecuencia y no debería de ser así ya que no todos somos tan inteligentes como para saberla. Un amigo me dijo: “Teresa, he estado muy confundido. Verás, creyendo hacer Su voluntad, por tratarse de amor, descubrí que sólo era mi propio deseo, mi angustiosa soledad.“Sí, aún hoy en día me pregunto cómo pude llegar a amar sin que fuera la Voluntad de Dios y, por muchas razones que me han dado, creyendo ellos que así Dios quedaba fuera de toda implicación, sé que no es verdad”.Al principio no comprendí a mi amigo y durante muchos años estuve callada. Poco a poco, a medida que fui conociendo nuevas experiencias, me di cuenta de lo que quiso decir. Experiencias de otros amigos o conocidos que llegaron a amar a dos mujeres a la vez ( y a la inversa), sufriendo la división del corazón. Hombres que amaban a hombres y mujeres que amaban a mujeres por haber nacido así. Seres humanos que se enamoraron de casados y que, siendo creyentes, no podían permanecer en la indiferencia de lo que rumiaba su amor.Me cercioré de que se trataba de Amor y sólo Amor. No culpé a Dios, ni al propio amor, ni, por supuesto, a ninguno de ellos. No era cuestión de culpabilizar, sino de saber que uno no tiene todas respuestas. Que la Verdad no está desvelada por completo. Que existen “misterios” sin resolver y...

—Teresa, ¿qué estás diciendo? —

—Lo que digo es que sólo Dios sabe

Y desde entonces, esta frase perfora mi ser.

11.- La marcha

A la una menos cuarto asistimos a la hora de Sexta y detrás de los toques del Ángelus, nos dirigimos al comedor de la hospedería.Fueron momentos donde abundaron las bromas y algún que otro chiste, pues, en esta ocasión, todos nos mostrábamos alegres y en paz. Una joven me aseguró que no tenía ganas de regresar a su casa, ni al trabajo. Me acordé que, cuando hice los Cursillos de Cristiandad, me hablaron del 4º día. Un día destinado al retorno, a la problemática de siempre: la rutina. Le hablé de ese día y que lo fuera asumiendo como hecho normal que se da tras los momentos de retiro y oración. Besos, abrazos y deseos de volver.Arranqué el coche y fui atravesando el camino de eucalipto. El sol brillaba en una atardecía fría y mi corazón volvió a crecer por tanto amor recibido.

Con agradecimiento, Teresa  
Comentarios (2)
Comentario a Unos días en el Monasterio
2 Miércoles, 06 de Enero de 2010 14:23
Agustín
Teresa, te agradezco el texto de reflexiones que has escrito.Con una soltura extraordinaria en el manejo del lenguaje, nos pones de manifiesto las vivencias, que vas teniendo en diferentes momentos de tu estancia en el Monasterio.
Me llama la atención la capacidad que tienes para entrar en relación con lo que te rodea, como sabes apreciarlo, degustarlo, ponerlo en relación con el TODO.
Eres una razón viva que intenta, paso a paso, llegar a la META buscandola en lo cotidianeidad.
Muchas gracias, Agustín.
Unos dias en el monasterio
1 Miércoles, 06 de Enero de 2010 11:49
Manuel Aranda
Palabras que respiran Amor, frases muy sentidas llenas de silencios elocuentes...
Teresa, no te conozco pero te agradezco lo que has escrito. Gracias.

M. A.

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