COMENTARIOS A LA REGLA DE SAN BENITO

POR ISIDORO Mª ANGUITA (Abad de Santa María de Huerta)

Regla de San Benito

    Los presentes comentarios a la Regla de San Benito (RB) no pretenden más que compartir con aquellos que lo deseen algo de lo que periódicamente suelo hablar a los monjes de mi monasterio. Por ello estos comentarios tienen como destinatarios inmediatos a los monjes, mirando también a la fraternidad de laicos cistercienses que comparten con nosotros una misma espiritualidad. Quizá sean éstos los que me han movido principalmente a “colgar” en la red estas charlas capitulares, pues mis hermanos monjes ya las han escuchado y no necesitan venir aquí a leerlas. Aunque seguramente iré modificando los textos a medida que los rescriba, no es mi intención corregir su orientación a monjes, siendo consciente que los laicos son muy capaces de hacer una lúcida transposición a su vida secular de las alusiones más monásticas. Evidentemente hay cosas que aquí omito por ser más de carácter privado. En otras ocasiones no me resisto a referirme explícitamente a la vida cotidiana de las familias y personas que se relacionan con nosotros.

    No quiere ser un comentario erudito, aunque sí aclare términos y para alguno quizá me pueda extender más de lo debido. Es bueno hacer un poco de esfuerzo para no “descontextualizar” excesivamente la Regla en una interpretación exclusivamente acomodaticia a nuestro hoy. La tradición mana de una experiencia. Es algo que recibimos y no podemos traicionar. Pero tampoco debemos petrificarla dejándonos atrapar sin más por su literalidad. Su riqueza se muestra cuando la experiencia vital que movió a otros a escribir, despierta en nosotros una nueva experiencia que sintoniza con la que aquellos tuvieron. La letra, entonces, se convierte en mero vehículo de vida, sin retener nada de ésta, como canal que deja pasar el agua y con nada se queda.

    La Regla de San Benito consta de un prólogo y 73 capítulos.

 Comentario 1º

Comentario 2º

 

19 julio, 2009

COMENTARIOS A LA REGLA DE SAN BENITO

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19 julio, 2009

El Santo Abandono-Dom Vital Lehodey

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10 julio, 2009

La Comunidad: Escuela de Caridad

LA COMUNIDAD: ESCUELA DE CARIDAD

La vida cenobítica como fundamento, verificación y manifestación

de nuestra contemplación

                                                                                                                                 Caecilia Aoki

 

En el mes de mayo de 1995, la Reunión Regional  de ASPAC y Oriens en la que he participado en calidad de delegado, se ha celebrado conjuntamente y por primera vez en Tobetsu. Participamos en ella 35 personas de 15 nacionalidades, se hablaban 10 idiomas diferentes. A pesar de la dificultad de poder comunicarnos a causa de los distintos idiomas, a mi me daba la impresión de que estábamos unidos; unidos hacia CRISTO, unidos hacia la búsqueda de la unidad y unidos hacia la caridad. Durante esta reunión, he comprendido con más claridad que la unidad y el pluralismo en CRISTO crean una riqueza insondable. En la tradición cristiana, una comunidad forma un Cuerpo de CRISTO. Igualmente la forman, en el mismo sentido, una Región y una Orden. )No es cierto que cuanto más abiertos estemos a los demás más llenos estaremos también de la plenitud de Cristo? Estoy redactando este documento de trabajo como si en realidad fuese uno de los miembros de la región ASPAC-Oriens, pensando que los demás redactores y la redactora equili bren mi pobreza con su riqueza. Pero esto no es más que una reflexión personal.

 

10 julio, 2009

La Mujer Vestida de Sol – Merthon

LA MUJER VESTIDA DE SOL

 

Todo lo que se ha escrito sobre la Virgen Madre de Dios me demuestra que su santidad es la más escondida de todas. A veces, lo que se afirma sobre ella nos revela más sobre quien lo dice que sobre Nuestra Señora. Pues, como Dios nos reveló muy poco acerca de ella, los seres humanos, que apenas saben quién y qué fue la Virgen, tienden a revelarse a sí mismos cuando tratan de añadir algo a lo que Dios dijo sobre ella.

Y lo que sabemos sobre María tan sólo hace que la cualidad y el carácter verdaderos de su santidad parezcan más escondidos. Nosotros creemos que su santidad fue la más perfecta después de la de Cristo, su Hijo, que es Dios. Ahora bien, la santidad de Dios no es más que oscuridad para nuestras mentes. Sin embargo, la santidad de la Bienaventurada Virgen maría es, de algún modo, más oculta que la santidad de Dios: porque Él al menos nos dijo algo acerca de Sí mismo que es objetivamente válido cuando se expresa en lenguaje humano. Pero sobre Nuestra Señora sólo nos dijo unas pocas cosas importantes –y ni siquiera podemos comprender plenamente lo que significan. Pues todo lo que nos dijo sobre el alma de la Virgen se resume en esto: que estaba absolutamente llena de la más perfecta santidad creada. Pero no tenemos ningún medio seguro de conocer lo que esto significa en detalle. Por consiguiente, la otra cosa que conocemos acerca de ella es que su santidad está sumamente escondida.