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10 julio, 2009

Padres cistercienses

1. Balduino de Ford 

(Del tratado X. Col. Padres Cistercienses n. 14, Azul – Argentina 1989, pp. 209-210).

Que tu amor por mí sobrepase la cima de tu corazón.


    Tómame como modelo y ayuda para amar pura y sinceramente; como modelo y ayuda para obrar bien y sufrir con fortaleza. Ponme sobre tu corazón, sobre todo lo que piensas, lo que amas, lo que brota del corazón; de modo que pospongas todo lo que te es querido y me superpongas siempre a mí y me ames siempre más; no sólo aquello que está fuera de ti, sino más aún lo que está dentro de ti. Finalmente más que a ti, para que te ames a causa de mí, y no sólo a mí, a causa de ti. Que tu amor por ti, de conformidad conmigo, esté en la cima de tu corazón, y que tu amor por mí sobrepase la cima de tu corazón. Puesto que “la prueba del amor es mostrarlo por las obras” (San Gregorio Magno) ponme sobre tu brazo. De tal modo que si luchas, si te ejercitas en obrar por mí, obres a partir de mí. Que yo sea tu esperanza, tu confianza tu fortaleza, tu paciencia. Que me digas: Señor, eres mi esperanza, desde mi juventud (Sal 70,5). Que me digas: Yo te amo, Señor, mi fortaleza (Sal 17, 1).

10 julio, 2009

La vocación monástica Desde la perspectiva antropológica del deseo religioso

La vocación monástica

Desde la perspectiva antropológica del deseo religioso

            La sabiduría inconsciente de la naturaleza nos muestra a veces representaciones y símbolos de otras dimensiones de la realidad, que en aquellas están contenidas o al menos significadas. Los antiguos les llamarían alegorías naturales, Platón probablemente sombras o reflejos de una verdad más esencial, nosotros quizá solamente evocaciones o remembranzas. Así, la salida del sol cada mañana evoca el nacimiento de la vida, mientras el ocaso nos recuerda el crepúsculo de todo existir. Pero además, esta gran estrella que nos preside está muriendo a chorros a sí misma cada instante, consumiendo cantidades ingentes de energía que le llevan a una lenta extinción. Con ello, paradójica y misteriosamente, puede dar luz y vida a los millones de seres que poblamos el planeta. Un morir que da la vida: un símbolo, una alegoría o una simple evocación de esa generosidad sin límites propia del amor, que vemos inscrita en nuestra estrella y en otros ejemplos del universo físico o animal. ¿No es esa también la naturaleza del Ágape infinito, del Amor de Dios que preside y sostiene nuestro universo y que, desde el punto de vista cristiano, se manifiesta particularmente en el sacrificio de amor de Cristo, Sol y Luz del mundo que muere a sí mismo para dar vida a los que le reciben por la fe?

 

10 julio, 2009

¿Porqué soy monje contemplativo?

Querido hermano: En primer lugar, perdóname que me dirija a ti sin que tú te hayas dirigido previamente a mí, ni me hayas pedido en realidad nada, y perdóname que esté tras un alto muro que tú no comprendes. Este alto muro es para ti un problema, y quizá también lo es para mí, querido hermano. Quizá me preguntes por qué estoy tras un muro sin que nadie me lo haya mandado. Quizá no quedes contento si te respondo que detrás de este muro tengo sosiego, recogimiento y tranquilidad de corazón. Quizá me preguntes qué derecho tengo a esta paz y a esta tranquilidad cuando algunos sociólogos piensan pie el tener un rincón para sí llegará a ser un lujo desconocido en la vida de los jóvenes de nuestros días.

10 julio, 2009

Cómo definir la Vocación

LA VOCACIÓN

 

Todos tenemos una vocación, todos llamados por Dios a compartir Su vida y Su reino; cada uno es llamado a un lugar especial en el Reino. Si encontramos ese lugar seremos felices, Si no lo encontramos, nunca podremos ser completamente felices. Para cada uno de nosotros sólo hay una cosa necesaria: cumplir nuestro destino según la voluntad de Dios, ser lo que Dios quiere que seamos.

No debemos imaginarnos que sólo se descubre este destino mediante un juego al escondite con la Divina Providencia.

Nuestro destino es obra de dos voluntades, no de una sola. No es un hado inmutable, impuesto a nosotros sin elección nuestra por una divinidad sin

Corazón.

10 julio, 2009

Mapa

10 julio, 2009

Oración y Silencio

Siempre se trata de la misma técnica: liberar nuestro corazón de su ganga, escuchar allí donde ya ora, entregarnos a esa oración hasta que la voz del Espíritu en nosotros llegue a ser nuestra propia oración.

Pero es necesario que os volváis sobre vuestro corazón, y dominéis vuestro cuerpo. Por tanto, no desesperéis hasta encontrar allí los tesoros que valen la pena. Cuando nada oscurece ya nuestro corazón, puede abrirse totalmente a la luz, porque Dios es amor y Dios es luz.

Hesiquio de Batos: “Quien vela cuidadosamente sobre su corazón, por naturaleza, irradia luz. Como un ascua arde, como el fuego enciende el cirio, así Dios hace arder nuestro corazón con vistas a la contemplación, él, que desde el bautismo habita en nuestro corazón.

Las técnicas de oración no tiene otra finalidad que hacernos conscientes de lo que ya hemos recibido, enseñarnos a sentir, a discernir, en la plena y tranquila certeza del Espíritu, la oración que en nuestras profundidades echó raíces y no cesa de trabajar. Esta oración debe subir a la superficie de nuestra conciencia.

29 mayo, 2009

Monasterio Escalonias

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Somos una comunidad Cisterciense (trapense) fundada en 1986 por el Monasterio de La Oliva (Navarra) www.monasteriodelaoliva.eu

La tradición monástica cisterciense, con sus más de 900 años de antigüedad, forma parte de la tradición monástica benedictina, que a su vez data de hace más de 1500 años.

25 mayo, 2009

En oración hay que ser pobres

Supongamos que mi “pobreza” sea un hambre secreta de riquezas espirituales; supongamos que al simular la vaciedad, al simular que estoy en silencio, en realidad trato de adular a Dios enriqueciéndome con alguna experiencia ¿entonces qué? Entonces todo se convierte en una distracción. Todas las cosas creadas interfieren mi búsqueda de alguna experiencia especial.

25 mayo, 2009

Hospedería su Finalidad

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Encontrar la paz y el sosiego del espíritu y del cuerpo es un deseo cada vez más urgente para todos. Los cristianos sienten a veces el ahogo de un mundo cerrado en lo visible, por eso buscan un clima de paz que les ayude a centrarse en el misterio de Dios. Y lo buscan junto a una comunidad orante, donde puedan compartir el diálogo con Dios en un ambiente de serena armonía.