1. Las motivaciones según La Biblia. Es necesario trabajar para vivir:El monje no está exento de las secuelas del pecado original:”Con el sudor de tu frente comerás el pan” (Gn 3,19). El trabajo es presentado en La Biblia como una maldición que pesa sobre toda la humanidad, el es penoso porqué es una penalidad. El ocioso se siente impulsado a ocuparse de todo, pues no se responsabiliza de nada, lo comienza todo y no acaba nada, se las da de ocupado, critica, aconseja, pero no es capaz de hacer un trabajo seguido. El monje trabaja por tres razones suplementarias: Para evitar la ociosidad, para hacer penitencia y para socorrer al prójimo haciendo limosnas.

2. La ociosidad es el terreno abonado para las tentaciones y, sobre todo para la acedia, forma específica monástica del aburrimiento y la pereza. Casiano nos dice que es en la asiduidad al trabajo donde los Padres miden el fervor de los jóvenes y su progreso en la paciencia y en la humildad. El amor inmoderado al trabajo manual es la ruina del alma, pero su práctica apacible es el reposo de Dios.

3. Hacer penitencias. El trabajo manual ejecutado por obediencia quebranta el cuerpo y la voluntad propia, doma el cuerpo y lo reduce a servidumbre mortificando sus pasiones.

4. Socorrer al prójimo. El monje vive con poco, pues reduce sus necesidades, con el fruto de su trabajo puede llegar a ayudar a alguien que es mas pobre que él. Según San Basilio hay dos razones fundamentales por las que trabajar según el mandato del Señor: “Tuve hambre y me disteis de comer” (Mt 25,35). Pensar en si mismo esta absolutamente prohibido por estas palabras: “No estéis agobiados por la vida pensando que vais a comer, ni por el cuerpo pensando que os vais a vestir” (Mt 6,25).

5. A las condiciones del trabajo manual de seguridad e higiene, la Tradición monástica añade que el trabajo debe ser ejecutado por obediencia, con humildad y silencio.

6. Trabajar por obediencia. San Basilio lo recuerda con firmeza: por lo que respecta a los oficios admitidos, no conviene que cada uno se entregue al que conoce o quiere aprender, sino a aquel para el cual haya sido reconocido capaz, pues el que ha renunciado a si mismo y ha rechazado todas sus voluntades no hace lo que quiere, sino lo que le enseñan. El que escoge por si mismo su ocupación, lleva su propia condenación: primero porque se busca así mismo, después porque se prefiere ese trabajo, es por el gusto de la gloria humana, por la esperanza de un provecho, u otro sentimiento de este genero.

7. Trabajar con humildad. San Benito dice claramente en la Regla (capitulo LVII): “Los artesanos, si los hubiera en el monasterio, ejercerán su respectivo oficio con toda humildad, si lo autorizase el Abad. Pero, si alguno se engría por la pericia de su arte, por parecerle que es de alguna utilidad al monasterio, este tal sea removido del oficio, y no vuelva a ejercerlo, a no se que, humillado, se lo mande de nuevo el Abad” (57,1-3): Por otra parte el Abad Isaías de Escete invita a la discreción en el trabajo en común, a la emulación vanidosa y a la competitividad en el rendimiento.

8. Trabajar en silencio, o más ampliamente dicho, sin perturbación. Hay que escoger aquellos que apoyen la paz y la tranquilidad de nuestra vida, la facilidad de obtención de materiales, la facilidad para vender los productos producidos y que no exijan de nosotros encuentros inconvenientes o nocivos con hombres o mujeres. Se deben preferir los oficios que conservan nuestra vida recogida y dedicada al Señor.

– CAPITULO SEXTO: La Xeniteia

1. Una vida en el extranjero. “Desde el momento en que el entorno se ha hecho semejante a ti, o tu te has hecho semejante al entorno ya no te aprovecha. Tienes que dejarlo”. Consejo de André Gide a Natanael en Nourritures terrestres (libro II).

2. ¿Qué es la Xeniteia? La Xeniteia es el hecho de ser extranjero en el mundo en que se vive, pero más en sentido interno.

3. La Xeniteia en la Tradición monástica. “El Señor Dios dijo a Abrán: Sal de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré (Gn 12,1-4)

4. Una vida sin testigos. La parábola de la lámpara sobre el candelero nos invita a dar testimonio: “Alumbre así vuestra luz a los hombres para que vean vuestras buenas obras y den gloria a Dios vuestro Padre que esta en el Cielo” (Mt 5,16). Por otra parte el evangelio nos invita a obrar en secreto sin hacer publicidad de nuestras buenas obras.

– CAPITULO SEPTIMO: La hospitalidad

1. Breve historia de la hospitalidad monástica. Los obispos fueron invitados por uno de los cánones del concilio de Nicea (siglo IV)a fundar hospicios para los peregrinos, los pobres y los enfermos: La administración debía ser encomendada a un monje de buena reputación. Unos años mas tarde serán los monasterios los que institucionalmente se ocupen dentro de la Iglesia de este ministerio. Los Padres del desierto, tan tenaces en no dispensarse en materia de silencio o de ayuno, admitían que se quebrantara uno y otro para recibir a un huésped, en la hospedería que se encontraba por lo general próxima al monasterio. Los monjes reciben al huésped como si del mismo Señor Jesús se tratase y de esta manera practican el amor fraterno con los extraños que Dios les envía. Los monasterios deben ser centros de vida cristiana intensa.

2. La hospitalidad monástica hoy en día. Son cada día más numerosos los hombres y mujeres que se vuelven hacia los monasterios para encontrar un marco de recogimiento en donde poder orar, meditar, contemplar, para encontrar también la ayuda y el soporte de una caridad fraterna apacible y sosegada. Así como al principio las hospederías eran mas bien albergues para pobres y peregrinos, y entre la restauración monástica del siglo XIX hasta mediados del XX las hospederías se transforman en casas de retiro para la burguesía devota. Hoy en día, desde hace ya mas de veinte años se van convirtiendo en centros de encuentro, de dialogo, lugares de silencio para grupos sociales que no son ni vagabundos ni privilegiados.

 

6 septiembre, 2011

“SER MONJE” – MEDIOS- CAPITULO QUINTO: El trabajo manual

  1. Las motivaciones según La Biblia. Es necesario trabajar para vivir:El monje no está exento de las secuelas del pecado original:”Con el sudor de tu […]
6 septiembre, 2011

“SER MONJE” -EJES- CAPITULO PRIMERO: Conversión y vocación

Toda conversión es una vocación, es decir, una llamada. Toda vocación es una conversión, es decir, un retorno. Se pueden distinguir tres elementos esenciales, tanto en […]
21 abril, 2011

Extremepilgrim – Los Coptos 1/6

http://www.youtube.com/watch?v=pHe-MEGEhDU http://www.youtube.com/watch?v=xcJMhaIlcCA http://www.youtube.com/watch?v=QoUhnWECqWM http://www.youtube.com/watch?v=sxliIJksSQc http://www.youtube.com/watch?v=ZE4V_lyAV3o http://www.youtube.com/watch?v=VqmkMFJu2yo
19 abril, 2011
Lectio Divina

CURSO DE LECTIO DIVINA

  Curso de Lectio Divina 1 02 2008 La Lectio Divina es una práctica de meditación de la Sagrada Escritura que muchos cristianos han utilizado durante siglos. […]