Nuestra identidad
La Orden Cisterciense de la Estrecha Observancia (también conocida como “Trapenses”) es una Orden Religiosa Contemplativa de la Iglesia Católica Romana, formada por monasterios de Monjes y de Monjas. Formamos parte de la amplia Familia Cisterciense, que tiene sus orígenes en 1098. Como Cistercienses seguimos la Regla de San Benito, y por eso también somos parte de la Familia Benedictina. Nuestras vidas están dedicadas a la búsqueda de la unión con Dios, mediante Jesucristo, en una comunidad de hermanos o hermanas. Todos los Monasterios Cistercienses están dedicados a María, La Madre de Dios. La solemnidad de su Asunción a los Cielos (15 de agosto) es la fiesta patronal de nuestra Orden.
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Nuestra Virgen


Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio y reclamando vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado por esta confianza a Vos también acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana. No desechéis, oh Madre de Dios, mis humildes súplicas, antes bien escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén. (San Bernardo)

Destacamos


Los oídos de los que comienzan a escuchar la voz de Dios conocen el terror, el juicio, la dificultad...pero si se permanece a la escucha, la palabra dona la vida, purifica. Es alimento para nosotros, nuestro reposo, nuestra resurrección

San Bernardo

 

Los monjes se esfuerzan en conciliar armónicamente la vida interior y el trabajo en el compromiso evangélico para la conversión de las costumbres, la obediencia, la estabilidad y la asidua dedicación a la meditación de la Palabra "Lectio Divina", la celebración de la liturgia y la oración. (Exhortación Apostólica de S.S. Juan Pablo II Vita consecrata)